{"id":855,"date":"2025-03-14T22:16:18","date_gmt":"2025-03-14T22:16:18","guid":{"rendered":"https:\/\/derecho.unap.edu.pe\/mespinoza\/?p=855"},"modified":"2025-03-15T19:33:08","modified_gmt":"2025-03-15T19:33:08","slug":"maria-en-el-magisterio-de-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/derecho.unap.edu.pe\/mespinoza\/2025\/03\/maria-en-el-magisterio-de-la-iglesia\/","title":{"rendered":"Mar\u00eda en el magisterio de la Iglesia"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Mar\u00eda en los documentos del Magisterio: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lumen Gentium<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>60. Uno solo es nuestro Mediador seg\u00fan las palabra del Ap\u00f3stol: \u00abPorque uno es Dios, y uno tambi\u00e9n el Mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jes\u00fas, que se entreg\u00f3 a s\u00ed mismo para redenci\u00f3n de todos\u00bb (<em>1 Tm<\/em> 2, 5-6). Sin embargo, la misi\u00f3n maternal de Mar\u00eda para con los hombres no oscurece ni disminuye en modo alguno esta mediaci\u00f3n \u00fanica de Cristo, antes bien sirve para demostrar su poder. Pues todo el influjo salv\u00edfico de la Sant\u00edsima Virgen sobre los hombres no dimana de una necesidad ineludible, sino del divino benepl\u00e1cito y de la superabundancia de los m\u00e9ritos de Cristo; se apoya en la mediaci\u00f3n de \u00e9ste, depende totalmente de ella y de la misma saca todo su poder. Y, lejos de impedir la uni\u00f3n inmediata de los creyentes con Cristo, la fomenta.<\/p>\n\n\n\n<p>62. Esta maternidad de Mar\u00eda en la econom\u00eda de gracia perdura sin cesar desde el momento del asentimiento que prest\u00f3 fielmente en la Anunciaci\u00f3n, y que mantuvo sin vacilar al pie de la cruz hasta la consumaci\u00f3n perpetua de todos los elegidos. Pues, asunta a los cielos, no ha dejado esta misi\u00f3n salvadora, sino que con su m\u00faltiple intercesi\u00f3n contin\u00faa obteni\u00e9ndonos los dones de la salvaci\u00f3n eterna. Con su amor materno se cuida de los hermanos de su Hijo, que todav\u00eda peregrinan y hallan en peligros y ansiedad hasta que sean conducidos a la patria bienaventurada. Por este motivo, la Sant\u00edsima Virgen es invocada en la Iglesia con los t\u00edtulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora. Lo cual, embargo, ha de entenderse de tal manera que no reste ni a\u00f1ada a la dignidad y eficacia de Cristo, \u00fanico Mediador .<\/p>\n\n\n\n<p>Jam\u00e1s podr\u00e1 compararse criatura alguna con el Verbo encarnado y Redentor; pero as\u00ed como el sacerdocio Cristo es participado tanto por los ministros sagrados cuanto por el pueblo fiel de formas diversas, y como la bondad de Dios se difunde de distintas maneras sobre las criaturas, as\u00ed tambi\u00e9n la mediaci\u00f3n \u00fanica del Redentor no excluye, sino que suscita en las criaturas diversas clases de cooperaci\u00f3n, participada de la \u00fanica fuente.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia no duda en confesar esta funci\u00f3n subordinada de Mar\u00eda, la experimenta continuamente y la recomienda a la piedad de los fieles, para que, apoyados en esta protecci\u00f3n maternal, se unan con mayor intimidad al Mediador y Salvador.<\/p>\n\n\n\n<p>66. Mar\u00eda, ensalzada, por gracia de Dios, despu\u00e9s de su Hijo, por encima de todos los \u00e1ngeles y de todos los hombres, por ser Madre sant\u00edsima de Dios, que tom\u00f3 parte en los misterios de Cristo, es justamente honrada por la Iglesia con un culto especial. Y, ciertamente, desde los tiempos m\u00e1s antiguos, la Sant\u00edsima Virgen es venerada con el t\u00edtulo de \u00abMadre de Dios\u00bb, a cuyo amparo los fieles suplicantes se acogen en todos sus peligros y necesidades. Por este motivo, principalmente a partir del Concilio de Efeso, ha crecido maravillosamente el culto del Pueblo de Dios hacia Mar\u00eda en veneraci\u00f3n y en amor, en la invocaci\u00f3n e imitaci\u00f3n, de acuerdo con sus prof\u00e9ticas palabras: \u00abTodas las generaciones me llamar\u00e1n bienaventurada, porque ha hecho en mi maravillas el Poderoso\u00bb (<em>Lc<\/em> 1, 48-49). Este culto, tal como existi\u00f3 siempre en la Iglesia., a pesar de ser enteramente singular, se distingue esencialmente del culto de adoraci\u00f3n tributado al Verbo encarnado, lo mismo que al Padre y al Esp\u00edritu Santo, y lo favorece eficazmente, ya que las diversas formas de piedad hacia la Madre de Dios que la Iglesia ha venido aprobando dentro de los limites de la doctrina sana y ortodoxa, de acuerdo con las condiciones de tiempos y lugares y teniendo en cuenta el temperamento y manera de ser de los fieles, hacen que, al ser honrada la Madre, el Hijo, por raz\u00f3n del cual son todas las cosas (cf. <em>Col<\/em> 1, 15-16) y en el que plugo al Padre eterno \u00abque habitase toda la plenitud\u00bb (<em>Col<\/em> 1,19), sea mejor conocido, amado, glorificado, y que, a la vez, sean mejor cumplidos sus mandamientos.<\/p>\n<cite>https:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Redemptoris Mater<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Merced a este v\u00ednculo especial, que une a la Madre de Cristo con la Iglesia, <em>se aclara <\/em>mejor <em>el misterio de aquella <\/em>\u00ab<em> mujer <\/em>\u00bb que, desde los primeros cap\u00edtulos del Libro del <em>G\u00e9nesis <\/em>hasta el <em>Apocalipsis, <\/em>acompa\u00f1a la revelaci\u00f3n del designio salv\u00edfico de Dios respecto a la humanidad. Pues Mar\u00eda, presente en la Iglesia como Madre del Redentor, participa maternalmente en aquella \u00ab dura batalla contra el poder de las tinieblas \u00bb <sup><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_25031987_redemptoris-mater.html#%243U\">138<\/a><\/sup> que se desarrolla a lo largo de toda la historia humana. Y por esta identificaci\u00f3n suya eclesial con la \u00ab mujer vestida de sol \u00bb (<em>Ap<\/em> 12, 1), se puede afirmar que \u00ab la Iglesia en la Beat\u00edsima Virgen ya lleg\u00f3 a la perfecci\u00f3n, por la que se presenta sin mancha ni arruga \u00bb; por esto, los cristianos, alzando con fe los ojos hacia Mar\u00eda a lo largo de su peregrinaci\u00f3n terrena, \u00ab a\u00fan se esfuerzan en crecer en la santidad \u00bb. Mar\u00eda, la excelsa hija de Si\u00f3n, ayuda a todos los hijos \u2014donde y como quiera que vivan\u2014 <em>a encontrar en Cristo el camino hacia la casa del Padre.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Por consiguiente, la Iglesia, a lo largo de toda su vida, mantiene con la Madre de Dios un v\u00ednculo que comprende, en el misterio salv\u00edfico, el pasado, el presente y el futuro, y la venera como madre espiritual de la humanidad y abogada de gracia.<\/p>\n<cite>https:\/\/www.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_25031987_redemptoris-mater.html<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Marialis Cultus<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>57. Cristo es el \u00fanico camino al Padre (cf. <em>Jn<\/em> 14, 4-11). Cristo es el modelo supremo al que el disc\u00edpulo debe conformar la propia conducta (cf. <em>Jn<\/em> 13, 15), hasta lograr tener sus mismos sentimientos (cf. <em>Fil<\/em> 2,5), vivir de su vida y poseer su Esp\u00edritu (cf. <em>G\u00e1l<\/em> 2, 20; <em>Rom<\/em> 8, 10-11); esto es lo que la Iglesia ha ense\u00f1ado en todo tiempo y nada en la acci\u00f3n pastoral debe oscurecer esta doctrina. Pero la Iglesia, guiada por el Esp\u00edritu Santo y amaestrada por una experiencia secular, reconoce que tambi\u00e9n la piedad a la Sant\u00edsima Virgen, de modo subordinado a la piedad hacia el Salvador y en conexi\u00f3n con ella, tiene una gran eficacia pastoral y constituye una fuerza renovadora de la vida cristiana. La raz\u00f3n de dicha eficacia se intuye f\u00e1cilmente. En efecto, la m\u00faltiple misi\u00f3n de Mar\u00eda hacia el Pueblo de Dios es una realidad sobrenatural operante y fecunda en el organismo eclesial. Y alegra el considerar los singulares aspectos de dicha misi\u00f3n y ver c\u00f3mo ellos se orientan, cada uno con su eficacia propia, hacia el mismo fin: reproducir en los hijos los rasgos espirituales del Hijo primog\u00e9nito. Queremos decir que la maternal intercesi\u00f3n de la Virgen, su santidad ejemplar y la gracia divina que hay en Ella, se convierten para el g\u00e9nero humano en motivo de esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>La santidad ejemplar de la Virgen mueve a los fieles a levantar \u00ablos ojos a Mar\u00eda, la cual brilla como modelo de virtud ante toda la comunidad de los elegidos\u00bb. (123) Virtudes s\u00f3lidas, evang\u00e9licas: la fe y la d\u00f3cil aceptaci\u00f3n de la palabra de Dios (cf. <em>Lc<\/em> 1, 26-38; 1, 45; 11, 27-28; <em>Jn<\/em> 2, 5); la obediencia generosa (cf. <em>Lc<\/em> 1, 38); la humildad sencilla (cf. <em>Lc<\/em> 1, 48); la caridad sol\u00edcita (cf. <em>Lc<\/em> 1, 39-56); la sabidur\u00eda reflexiva (cf. <em>Lc<\/em> 1, 29.34; 2, 19. 33. 51); la piedad hacia Dios, pronta al cumplimiento de los deberes religiosos (cf. <em>Lc<\/em> 2, 21.22-40.41), agradecida por los bienes recibidos (<em>Lc<\/em> 1, 46-49), que ofrecen en el templo (<em>Lc<\/em> 2, 22-24), que ora en la comunidad apost\u00f3lica (cf. <em>Act<\/em> 1, 12-14); la fortaleza en el destierro (cf. <em>Mt<\/em> 2, 13-23), en el dolor (cf. <em>Lc<\/em> 2, 34-35.49; <em>Jn<\/em> 19, 25); la pobreza llevada con dignidad y confianza en el Se\u00f1or (cf. <em>Lc<\/em> 1, 48; 2, 24); el vigilante cuidado hacia el Hijo desde la humildad de la cuna hasta la ignominia de la cruz (cf. <em>Lc<\/em> 2, 1-7; <em>Jn<\/em> 19, 25-27); la delicadeza provisoria (cf. <em>Jn<\/em> 2, 1-11); la pureza virginal (cf. <em>Mt<\/em> 1, 18-25; <em>Lc<\/em> 1, 26-38); el fuerte y casto amor esponsal. De estas virtudes de la Madre se adornar\u00e1n los hijos, que con tenaz prop\u00f3sito contemplan sus ejemplos para reproducirlos en la propia vida. Y tal progreso en la virtud aparecer\u00e1 como consecuencia y fruto maduro de aquella fuerza pastoral que brota del culto tributado a la Virgen.<\/p>\n<cite>https:\/\/www.vatican.va\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19740202_marialis-cultus.html<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Signum Magnum<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>La imitaci\u00f3n de Jesucristo es, sin duda, el camino real para alcanzar la santidad y reproducir en nosotros, seg\u00fan nuestras fuerzas, la absoluta perfecci\u00f3n del Padre celestial. Pero si bien la Iglesia Cat\u00f3lica siempre ha proclamado una verdad tan sacrosanta, tambi\u00e9n ha afirmado que la imitaci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda, lejos de distraer a las almas del fiel seguimiento de Cristo, lo hace m\u00e1s agradable y f\u00e1cil para ellas. Pues, puesto que ella siempre hizo la voluntad de Dios, fue la primera en merecer la alabanza que Cristo dirigi\u00f3 a sus disc\u00edpulos: \u00abQuien hace la voluntad de mi Padre celestial, \u00e9se es mi hermano, mi hermana y mi madre\u00bb.<\/p>\n<cite>https:\/\/www.vatican.va\/content\/paul-vi\/en\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19670513_signum-magnum.html<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Mar\u00eda y la mariolog\u00eda contempor\u00e1nea: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>La mariolog\u00eda anterior al vaticano II pose\u00eda dos tendencias importantes, a saber, la tendencia cristot\u00edpica y la eclesiot\u00edpica, la diversidad de las dos tendencias era especialmente sensible en el modo de concebir la cooperaci\u00f3n de Mar\u00eda a la obra de la redenci\u00f3n. En t\u00e9rminos generales se puede decir que la tendencia cristot\u00edpica insiste, ante todo, en la maternidad divina de Mar\u00eda, por la que ella pertenece al orden hipost\u00e1tico. De este principio fundamental se derivan todos los dem\u00e1s privilegios de Mar\u00eda, los cuales se explican en un cierto paralelismo con los privilegios del mismo Cristo, al que Mar\u00eda est\u00e1 \u00edntimamente asociada. La tendencia eclesiot\u00edpica insiste en que el primer principio, del que todos los dem\u00e1s se derivan, es que Mar\u00eda es tipo de la Iglesia: existe un paralelismo entre Mar\u00eda y la Iglesia, y este paralelismo hace que los privilegios de Mar\u00eda deban entenderse en analog\u00eda con las notas o propiedades de la Iglesia.<\/p>\n<cite>Hernando Enrique Hurtado Ballestas<br>https:\/\/www.clubensayos.com\/Religi%C3%B3n\/LAS-TENDENCIAS-EXISTENTES-EN-LA-MARIOLOG%C3%8DA-CAT%C3%93LICA-CONTEMPORANEA\/4667689.html<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Debates actuales: Di\u00e1logo ecum\u00e9nico, relaci\u00f3n entre mariolog\u00eda y eclesiolog\u00eda, mariolog\u00eda en el contexto social y feminista.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El papel de Mar\u00eda en la redenci\u00f3n:<\/strong> Corredentora, intercesora y abogada<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>1.&nbsp;A lo largo de los siglos la Iglesia ha reflexionado en la cooperaci\u00f3n de Mar\u00eda en la obra de la salvaci\u00f3n, profundizando el an\u00e1lisis de su asociaci\u00f3n al sacrificio redentor de Cristo. Ya san Agust\u00edn atribuye a la Virgen la calificaci\u00f3n de \u00abcolaboradora\u00bb en la Redenci\u00f3n (cf. <em>De Sancta Virginitate<\/em>, 6; PL 40, 399), t\u00edtulo que subraya la acci\u00f3n conjunta y subordinada de Mar\u00eda a Cristo redentor.<\/p>\n<cite>JUAN PABLO II<br>https:\/\/www.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1997\/documents\/hf_jp-ii_aud_09041997.html<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Jes\u00fas extendi\u00f3 la maternidad de Mar\u00eda a toda la Iglesia cuando se la encomend\u00f3 al disc\u00edpulo amado, poco antes de morir en la cruz. Desde ese momento, todos nosotros estamos colocados bajo su manto, como se ve en ciertos frescos y cuadros medievales. Tambi\u00e9n la primera ant\u00edfona latina \u2014 <em>Sub tuum praesidium confugimus, sancta Dei Genitrix<\/em>: la Virgen que, como Madre a la cual Jes\u00fas nos ha encomendado, envuelve a todos nosotros; pero como Madre, no como diosa, no como corredentora: como Madre. Es verdad que la piedad cristiana siempre le da bonitos t\u00edtulos, como un hijo a la madre: \u00a1cu\u00e1ntas cosas bonitas dice un hijo a la madre a la que quiere! Pero estemos atentos: las cosas bonitas que la Iglesia y los Santos dicen de Mar\u00eda no quita nada a la unicidad redentora de Cristo. \u00c9l es el \u00fanico Redentor. Son expresiones de amor como la de un hijo a su madre \u2014algunas veces exageradas\u2014. Pero el amor, nosotros lo sabemos, siempre nos hace hacer cosas exageradas, pero con amor.<\/p>\n<cite>PAPA FRANCISCO<br>https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2021\/documents\/papa-francesco_20210324_udienza-generale.html<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><strong>969<\/strong> \u00abEsta maternidad de Mar\u00eda perdura sin cesar en la econom\u00eda de la gracia, desde el consentimiento que dio fielmente en la Anunciaci\u00f3n, y que mantuvo sin vacilar al pie de la cruz, hasta la realizaci\u00f3n plena y definitiva de todos los escogidos. En efecto, con su asunci\u00f3n a los cielos, no abandon\u00f3 su misi\u00f3n salvadora, sino que contin\u00faa procur\u00e1ndonos con su m\u00faltiple intercesi\u00f3n los dones de la salvaci\u00f3n eterna [&#8230;] Por eso la Sant\u00edsima Virgen es invocada en la Iglesia con los t\u00edtulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora\u00bb (<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">LG<\/a> 62).<\/p>\n<cite>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<br>https:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p123a9p6_sp.html<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Audio<\/h2>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/www.vaticannews.va\/es\/papa\/news\/2023-10\/papa-discurso-audiencia-virgen-rosario-montserrat-espana.html<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/media.vaticannews.va\/media\/audio\/s1\/2023\/10\/07\/12\/137346432_F137346432.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n<img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/qrcode.tec-it.com\/API\/QRCode?data=https%3a%2f%2fderecho.unap.edu.pe%2fmespinoza%2f2025%2f03%2fmaria-en-el-magisterio-de-la-iglesia%2f&#038;backcolor=%23ffffff&#038;size=Small\" \/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mar\u00eda en los documentos del Magisterio: Lumen Gentium 60. 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